Ginón X. Bojórquez Palma

Entre las carreras ofrecidas por la Universidad Tecnológica del Poniente se da una verdaderamente fascinante denominada Procesos Alimentarios, en la cual los alumnos aprenden a transformar la materia prima en elementos duraderos, con intención de prolongar su tiempo de vida. El pasado 29 de marzo, como parte del plan de estudios de esa carrera, los alumnos realizaron una serie de proyectos para clausurar el cuatrimestre, consistentes en la preparación de jaleas, néctares, ate y mermeladas. 
El curso que capacitó a los jóvenes universitarios, fue impartido por el maestro Divino Miguel Canul Garrido, quien ha destacado como un profesional inmerso en el tema de la producción de alimentos, a partir de materias primas de la región. La práctica de los jóvenes tuvo una duración mayor de dos horas y se les exigió que presentaran para esta prueba, que forma parte de su proyecto integrador de toda la carrera, un producto innovador y de su propia autoría, es decir, que ninguno de los productos presentados en esta práctica había sido producido con antelación. En este sentido, la primera generación de la carrera Procesos Alimentarios de la UTP presentó como propuestas la elaboración de mermelada de mango, el néctar de piñuela y ate de zapote negro. Estas iniciativas fueron aceptadas y revisadas por los profesores, que consideraron varios elementos para evaluar, como son estándares de calidad, características físicas, y desde luego la originalidad del producto. El objetivo principal de ésta y todas las carreras de la Universidad Tecnológica del Poniente es que lo jóvenes de esta región puedan establecer de una manera profesional, algún tipo de pequeña empresa y contribuir a incrementar la economía de sus familias.
Es importante destacar que esta Casa de Estudios de Maxcanú tiene sólo ocho meses de vida y ya se pueden mirar los avances de los estudiantes con este tipo de proyectos, donde ellos están presentando productos finales y útiles para la sociedad. A su vez, los estudiantes, cuando finalizan sus prácticas, miraban sus productos finales con orgullo, ya que a lo largo de sus dos cuatrimestres habían estado preparándose, con el apoyo de sus maestros, para ser capaces de hacer esta clase de productos. 
Las manos maravillosas y el ingenio de los estudiantes de la Universidad Tecnológica de Maxcanú sin duda son la semilla de la mejora que debe resurgir a través de la educación superior, en esta zona cuya economía se vio seriamente afectada por la desaparición casi total del henequén.

Fuente: Por Esto! Yucatán

Nota Original: http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=1&idTitulo=157334

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